Ya han pasado 35 años desde aquel suceso y en la mente de sus protagonistas aún late con fuerza.
Cuando vieron aquel objeto, bajaron del coche y se acercaron al lugar de donde provenía. Observaron como se apagaban las luces de la nave y se encendían otras de forma sucesiva. Vieron hasta cuatro luces, lo que hace pensar que no solo hubiese una sola nave.
Presos del pánico volvieron a su automóvil y se fueron hasta la Academia de Ingenieros del Ejército donde debían entrar a trabajar.
Lógicamente cuando llegaron a su destino informaron de lo que habían vivido a sus superiores, y los cuatro fueron interrogados en habitaciones separadas para corroborar todas las versiones.
Afirmaron que había otro automóvil que viajaba detrás de ellos y que paró a una distancia de un kilómetro por lo que no debieron de ser los únicos que vieron aquel extraño suceso.
En las investigaciones posteriores se pudo observar que el lugar estaba quemado al día siguiente y algunas señales hacen pensar que realmente lo que vieron los soldados era algo muy difícil de explicar.
No se ha conseguido tampoco descubrir quiénes fueron los ocupantes del otro vehículo y que también tuvo que haber visto aquel fenómeno y que según cuentan los soldados, debieron verlo mucho mejor que ellos, ya que estaban más cerca
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